Su estructura se define a partir de planos superpuestos de aluminio y superficies translúcidas, dispuestos con una precisión casi ceremonial. La geometría no se presenta como una forma cerrada, sino como una secuencia de capas que se descubren en movimiento.
La luz forma parte del origen del objeto.
No se proyecta hacia el espacio, sino que se introduce en él, recorriendo aristas, filtrándose entre planos y generando un brillo contenido que densifica la materia. La iluminación se percibe desde dentro, construyendo profundidad y ritmo.
La pieza cambia según el punto de vista.
Desde ciertas posiciones se percibe compacta, casi monolítica; desde otras, se fragmenta en una composición más ligera y permeable. Esta variabilidad define su lectura y activa la relación con el cuerpo en movimiento.
Fabricada artesanalmente, mantiene una tensión constante entre precisión técnica y sensibilidad material. El aluminio absorbe y refleja, mientras los planos translúcidos suavizan la transición de la luz, generando una atmósfera contenida.
TMP-LAMP se sitúa en el salón principal de un restaurante con Estrella Michelín como un elemento central que organiza el espacio. Suspendida sobre la mesa, introduce una pausa y define el tiempo de la experiencia.
Una pieza donde la curaduría se materializa en forma, y donde la luz actúa como lenguaje capaz de ordenar, contener y activar la percepción.