Desarrollada dentro del LAB de Puntofilipino, la pieza aborda el asiento desde una lógica arquitectónica, construida a partir de planos, tensiones y relaciones espaciales más que desde una ergonomía convencional.
Su origen se encuentra en la idea de protección.
Una referencia a la construcción del traje del samurái, entendida no como ornamento, sino como sistema de capas rígidas que organizan y posicionan el cuerpo.
La silla se compone de planos metálicos plegados con precisión, generando una geometría contenida y compleja. Cada cara actúa como elemento estructural, definiendo soporte, límite y dirección.
La forma se articula mediante encuentros, cortes y desplazamientos que introducen profundidad.
El vacío adquiere protagonismo a través de cavidades y zonas de sombra que forman parte activa de la pieza.
La relación con el cuerpo es directa y consciente.
El gesto de sentarse implica ocupar una estructura que propone una postura definida, activando la percepción del propio cuerpo en el espacio.
El material refuerza esta condición.
El metal, trabajado con precisión, combina superficies mates y reflectantes que interactúan con la luz de forma variable. La pieza cambia según el punto de vista, alternando entre una lectura compacta y otra más ligera y fragmentada.
Esta dualidad —peso y ligereza, densidad y apertura— define su carácter.
Armure se integra en la colección Sempiterno como una pieza de investigación material, concebida desde la edición y el control del detalle.
Su presencia establece una relación directa con el espacio, cercana a la escala arquitectónica.
Forma, luz y materia se articulan en un objeto que activa tanto el uso como la contemplación.